¿Cuán parecidos somos a los animales?
París, (Notimex).- Los seres humanos tenemos aún instintos primitivos, muy próximos a los de un oso polar, según los resultados de un experimento en un hombre que pasó cinco meses en el Polo Norte, publicados en el diario francés Le Figaro.
El explorador Stéphane Levin se convirtió en uno de los pocos hombres que han pasado cinco meses una zona deshabitada en el Polo Norte, donde sufrió los rigores del frío (-40 grados centígrados), la oscuridad (tres meses y medio sin sol) y la soledad.
A este "conejillo de indias" de los tiempos modernos se le colocaron electrodos antes y después de su estancia en la región polar para seguir un estricto protocolo médico desarrollado por el especialista francés Christian Buorbón, del Hospital Universitario de Toulouse.
"Estos extremos, climáticos y científicos, se conjugaron ahora para aportar una noticia inédita: nosotros todavía tenemos en el fondo de nuestros genes ciertos instintos arcaicos animales. La hibernación ya no es una sospecha", de acuerdo con el reporte.
La tesis se basa en los datos recogidos que muestran que "incluso más que el factor solar, es la temperatura ambiente la que puede desencadenar una respuesta que conduce a entre 16 y 18 horas de sueño y un aumento de 75 por ciento de la somnolencia diurna.
La temperatura, según el especialista del sueño, "podría actuar como un sincronizador de diario" del ritmo sueño-vigilia, y como un "factor estacional de sincronización", indicó Bourbon al dar los resultados de su experimento.
La exposición prolongada a temperaturas extremadamente bajas "aumenta 50 por ciento la duración total del sueño y 75 por ciento la somnolencia diurna. Se trata de una supervivencia hipersomnia fisiológica que permite al hombre adaptarse a esas condiciones", dijo.
El médico tomó la experiencia de Levin para llevar a cabo la investigación clínica sobre "la influencia de la temperatura (frío extremo) en la conducta de los seres humanos".
